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Mosén Jesús Auricinea

( 12-12-2017 )

Mosén Jesús Auricinea

Si uno se acuerda o recaba información sobre la andadura inicial de Amigos de Serrablo descubrirá a un cura singular: mosén Jesús Auricinea Garitacelaya. Don Jesús nació en San Sebastián en 1928. Fue seminarista en Vitoria y luego en Jaca donde se ordenó sacerdote. Su primer destino fue Lárrede, ejerciendo allí su ministerio entre 1952 y 1958 que compaginó con una febril actividad restauradora, anticipo y germen de lo que luego sería Amigos de Serrablo. De natural emprendedor, ya desde sus 24 años y recién escudillau de cura puso su empeño en restaurar el entonces precario patrimonio monumental serrablés, labor que continuaría por la Jacetania, la alta Cinco Villas y como delegado de patrimonio de la Diócesis de Jaca, siendo impulsor de su espléndido museo. Su último destino fue Navardún, donde murió el 31 de agosto de 1975, con solo 47 años.

Mosén Jesús Auriciena

Desde la creación de Amigos de Serrablo (1971), don Jesús fue miembro activo de la Junta Directiva como vocal asesor, junto a la profesora del Instituto de Sabiñánigo María Cruz Sarvisé (1923). La revista Serrablo (sept/75), le dedicaba el Editorial firmado por el primer presidente, Carlos Laguarta Usieto, en el que decía: “Los Amigos de Serrablo estamos de luto. El pasado 31 de Agosto ha fallecido don Jesús Auricinea, uno de los fundadores de la Asociación y miembro de su Junta Directiva (...). Como un torbellino, en los albores de los años cincuenta, puso rápidamente manos a la obra a todo lo que permanecía oscurecido por el polvo del tiempo. En sucesivas y raudas etapas fue desgranando las restauraciones de las iglesias de Gavín, Satué, Isún (...). Recuerdo la estampa de su caballo Napoleón galopando con el cura en su grupa, haciendo millas (...). Descanse en paz el precursor y animador de los Amigos de Serrablo”.

Por qué nace Amigos de Serrablo” es el título de la página principal de su web y en la pestaña “¿Quiénes somos?” se dice: “Desde 1952 a 1958 estuvo destinado en Lárrede un cura joven y emprendedor originario del País Vasco, don Jesús Auricinea. Mosén Jesús viene a ser como el precursor de nuestra Asociación”. Jesús Montuenga Ruiz, en septiembre de 1971 y con el título “En marcha: Ordovés”, escribía: “Cuando los Amigos de Serrablo pasaron a ser una realidad, al constituirse la primera Junta Directiva, nadie pensaba que la iglesia de Ordovés, pequeña y sencilla muestra del prerrománico serrablés del siglo XI, iba a ser el primer objetivo del grupo. La idea de restaurar el edificio la lanzó D. Jesús Auricinea en una de las reuniones de la Junta Directiva y al sábado siguiente un grupo numeroso de entusiastas serrableses se ponía en marcha (...)”.

Manuel García Guatas, catedrático de Historia de Arte de la Universidad de Zaragoza, en la revista Rolde (1998) y con el título “Una reflexión sobre el patrimonio artístico de Aragón”, escribía: “Pero intervenciones de clérigos aficionados a interpretar con sus limitados y a veces obcecados criterios personales los monumentos o a restaurarlos sin tener en cuenta a especialistas y otras disciplinas auxiliares, como la imprescindible prospección arqueológica, ha llevado a intervenciones injustificables. (...). Es de justicia reconocer que ha habido y hay sacerdotes sensatos que han huido de cualquier protagonismo, que se han limitado a colaborar o a reparar sus iglesias. Por eso mismo, sus nombres han permanecido en el anonimato. En nombre de todos ellos quiero recordar al conservador del patrimonio de la diócesis de Jaca, mosén Jesús Auricinea, que salvó de la ruina iglesias y pinturas murales y ha dejado huella entre sacerdotes de su diócesis que continúan su ejemplo”.

Mosén Jesús Auricinea Garitacelaya (o Aurizenea Garitazelaia, según reza el monumento de Navardún en euskera y español) sigue cabalgando sobre su blanco Napoleón, tornado ahora en alado Pegaso, por blancas nubes de iglesias, museos y puentes, conquistando almas y esparciendo arte románico a espuertas. Seguro que no demanda reconocimiento alguno desde allí, pero los mortales serrableses se lo deberemos siempre y, en general, la Diócesis de Jaca. Zeruan bego. Esté en el cielo.